El Presidente Rafael Correa Delgado fue declarado confeso en la causa por reparación de daño moral causado al doctor Edgar Coral Almeida, a quien calificó como “traficante de tierras” en su enlace sabatino Nro. 206 de 29 de enero del 2011.

Así lo dispuso la doctora Rosa Merchán Larrea, Jueza Presidenta de la Sala de lo Civil y Mercantil de la Corte Nacional de Justicia, en su providencia de martes 26 de agosto.

“A pedido del actor, Ab. Edgar Coral Almeida, y de conformidad con el Artículo 131 inciso primero del Código de Procedimiento Civil, se declara confeso al demandado Rafael Correa Delgado”, dice la Jueza.

La declaratoria de confeso de Correa Delgado se produjo como consecuencia de no haber comparecido a los dos llamados a confesión judicial, solicitados por el accionante agraviado Coral Almeida, cuyas horas y días fueron fijados por la indicada Jueza.

En el mismo Auto, la jueza negó el pedido de señalamiento de nuevo día y hora para la recepción de la confesión judicial, pretextando que la ley no prevé tal posibilidad: sin embargo, Coral Almeida, mediante escrito ingresado el día jueves 27 de agosto, insistió en que Correa Delgado rinda la confesión judicial, al amparo del citado artículo 131, que en su parte pertinente dice: “No obstante lo dispuesto en el inciso anterior, si la parte insiste en que se rinda la confesión o el juez, considera necesario recibirla, hará comparecer a quien deba presentarla…”, por lo cual es procedente su pedido.

En su escrito, Coral Almeida destacó que el Ecuador es un Estado de derechos y justicia, porque estos son justiciables y de aplicación directa e inmediata, porque solo así se cumple el más alto deber del Estado que consiste en respetar y hacer respetar los derechos garantizados en la Constitución, como lo prescriben los Arts. 1; 3, los numerales 3 y 9 del Art. 11 y el Art. 426 de la Constitución de la República, así como ejercer a plenitud el derecho a la defensa en los términos señalados en el Art. 76 de la normativa constitucional.